Opinión

Por fin se reúne UNOPS con industria farmacéutica

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En septiembre del 2020 el subsecretario Hugo López-Gatell buscó limar asperezas y hacer equipo con la industria farmacéutica, material de curación y dispositivos médicos -la villana favorita del sexenio- pues vio que no hay mejor forma de poder arreglar tantos problemas de desabasto en el Sector Salud que trabajando conjuntamente con proveedores, como sucede en todos los países.

En las varias reuniones con el sector se evidenció disposición de colaboración mutua. Ahora hay versiones de que el subsecretario salió regañado y por ello no continuó ese esfuerzo; una lástima porque se perdió el seguimiento a la fluidez de trámites en Cofepris, que sigue convertida en un lamentable embudo.

Ahora, el acercamiento con la industria es de parte de la oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), organismo al que México le está pagando para comprar las medicinas, equipo y material de curación y arreglar de una vez por todas el persistente desabasto que vienen sufriendo los pacientes desde hace dos años.

Es una señal muy positiva. Aunque los de UNOPS dejaron en claro que no se hablará de la licitación, sería buenísimo que Giuseppe Mancinelli, director regional de UNOPS, dé oportunidad de aclarar incógnitas latentes en torno a la megalicitación que el organismo está organizando en México desde hace seis meses.

Conforme mayor certeza y claridad haya del proceso de compra de fármacos es más factible que el organismo pueda lograr óptimos resultados en el abasto de terapias y en favor de los pacientes mexicanos que las necesitan. Es claro que no tenían experiencia en una licitación de tal complejidad pues han tenido que recurrir a múltiples enmiendas, retrasos y ajustes de condiciones convirtiendo el proceso en un camino bastante empedrado.

La presentación de ofertas, programada originalmente para el 18 de enero, la cambiaron al 1 de febrero y recién el viernes la retrasaron de nuevo, ahora para el 5 de febrero. Aparte, recién ajustaron los formatos obligando a los participantes a rearmar sus ofertas.

Y algo que desalentó por completo a las farmacéuticas mexicanas es que el organismo les pidió desglosar precio a pie de fábrica y precio entregado en los 11 almacenes definidos. Seguramente UNOPS quiere saber hasta qué piso puede negociar.

Pero la angustia entre las productoras mexicanas es que les eliminen su ventaja de cercanía para poder dar mejores precios. Su temor es que UNOPS privilegie a productores de Bangladesh, India o China que con mucho mayores escalas y apoyos están en condiciones de dar mejor precio de fábrica, y el Gobierno mexicano ponga a Birmex a consolidar y asumir el costo de traslado e importación, e incluso les ahorre impuestos a los extranjeros. Ello sería muy grave porque implicaría un subsidio del Estado mexicano a empresas del exterior; aunque eso aún está por verse.

Por lo pronto es positivo que finalmente se concretará la reunión solicitada a la UNOPS desde agosto por el sector farmacéutico que opera en México.

Las sesiones hoy empezarán desde las 9 horas y serán por separado con cada una de las asociaciones más representativas del sector: Canifarma que lleva Rafael Gual, Anafam que encabeza Cecilia Bravo, Amelaf que dirige Juan de Villafranca y AMIIF, capitaneada por Cristóbal Thompson.

Hay que tener presente que lo que está en juego es el abasto de medicamentos en 2021-2022. Está por verse si UNOPS logrará que la primera entrega sea en mayo, pero sí está programando entregas de 12 meses. Conforme datos de INEFAM, la primera entrega se estima será de 170 millones de piezas por un importe de 69,000 millones de pesos (10.8% del total); dentro de las enmiendas excluyeron 80 claves, incluidas las de fármacos protegidos por patente que UNOPS las había ubicado como genéricos porque en otros países ya son de libre competencia. Aquí no.

maribel.coronel@eleconomista.mx

Twitter.com/MaribelRCoronel