Opinión

Los números matan cualquier esperanza

En mayo, la economía disminuyó 0,2% respecto a abril, según el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) publicado ayer, 25 de julio, por el Inegi. Esta es la primera contracción de la actividad económica desde octubre de 2021.

La IGAE también muestra que en mayo el crecimiento anualizado del PIB fue de 1,3%, porcentaje que se encuentra dentro del 1% a 2% pronosticado para este año, hasta el momento, por expertos e instituciones financieras.

Por actividades, estos fueron los resultados.

Las actividades primarias (agricultura, ganadería, caza, pesca y silvicultura), que generan el 11,3% del empleo y el 3,5% del PIB, avanzaron 2,2% en mayo y 3,0% anualizado.

Las actividades secundarias (sector industrial), que generan el 25,2% de los empleos y el 30% del PIB, registraron un mínimo avance de 0,1% en mayo y 3,1% anualizado.

Y las actividades terciarias (comercio y servicios), que generan el 62,4% de los empleos y el 66,5% del PIB, bajaron un 0,3% en mayo y apenas crecieron un 0,3%.

Los efectos de estos resultados se observaron en el empleo.

Si comparamos mayo con el pasado abril.

Empleos en el sector primario. abril: 6 millones 731.039; Mayo: 6 millones 464.280. Diferencia: -266.759.

Empleos en el sector secundario. abril: 14 millones 387.695; Mayo: 14 millones 392.670. Diferencia: +4.975.

Empleos en el sector terciario: abril: 36 millones 192.922; Mayo: 35 millones 971.914. Diferencia: -221.008.

Total puestos de trabajo perdidos en mayo: 482.792.

Si a lo anterior le sumamos que la inflación anualizada alcanzó 8.16% en la primera quincena de julio, el panorama económico de corto plazo está lejos de ser óptimo.

A pesar del optimismo que siempre expresa el presidente Andrés Manuel López Obrador sobre la economía, la realidad es que no lo estamos haciendo bien y para cada vez más personas es cada vez más difícil mantener su trabajo o ganar lo suficiente para vivir dignamente.

Para entender mejor el drama que enfrentan millones de familias mexicanas, a continuación transcribo las cifras que dio hace unos días Héctor Iván del Toro Ríos al presentar los resultados de un estudio sobre el poder adquisitivo de las personas realizado por un grupo de investigadores de la Centro Universitario de Ciencias Económicas Administrativas (CUCEA) de la Universidad de Guadalajara:

“Para adquirir los 123 productos de la canasta básica se necesitan 11.529 pesos. En una canasta básica imprescindible para una familia de cuatro (30 productos), que además incluye artículos como gel antibacterial y temas de higiene personal y del hogar, el precio alcanza los 10.576 pesos. Si a eso le sumamos servicios como el pago de luz, agua, teléfono y alquiler, se necesitarían alrededor de 22.182 pesos para tener todas estas condiciones mensualmente.

Agregó que “si las personas tienen una enfermedad crónica deben pagar medicamentos y consultas que podrían elevar el presupuesto a 38,546 pesos”.

Por si todo lo anterior fuera poco, Moody’s pronosticó ayer que la economía mexicana entrará en recesión a mediados de 2023, que durará alrededor de tres trimestres y que el próximo año el PIB caerá 1.7 por ciento.

Insisto: no vamos bien y, más aún, iremos peor. Desearía estar equivocado, pero los números matan cualquier esperanza de que las cosas mejoren pronto.

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