Opinión

Crisis es oportunidad

Hemos insistido en que México vive actualmente una oportunidad de oro para crecer y desarrollarse, impulsado por el dinamismo de los negocios internacionales, derivado del realineamiento de las cadenas de suministro a escala global; lo que los especialistas denominan nearshoring, pero quienes atienden las necesidades financieras de las empresas exportadoras, importadoras y sus proveedores saben que es un fenómeno estructural y de largo plazo desde la ratificación del T-MEC.

Hay quienes mantienen un legítimo escepticismo ante la tesis de que los negocios internacionales pueden ser el motor del desarrollo nacional. Sus argumentos son variados y bien fundados: el magro crecimiento de la economía mexicana -el dato más reciente fue un alza anual del 0,9% del PIB- y el bajo nivel de inversión fija bruta; los impactos económicos adversos de la invasión rusa de Ucrania, principalmente en los precios de la energía y los cereales; los bloqueos masivos en los grandes centros logísticos de China debido a la prevalencia del Covid-19, que agravan las interrupciones en las cadenas de suministro, como las que han afectado el suministro de muchos insumos, principalmente chips para la industria automotriz y electrónica; entre los riesgos más destacados, donde el bajo crecimiento y la alta inflación de la economía mundial -estanflación- no es un hecho menor.

Frente a esto, otros consideran que la crisis es una oportunidad. Para ellos, si bien todos los riesgos mencionados son reales, la característica fundamental común es que son fenómenos coyunturales, mientras que el realineamiento de las cadenas de suministro o las oportunidades que abre el T-MEC son fenómenos estructurales. Esto es algo que ha sido identificado por innumerables empresas internacionales que han decidido apostar por establecer sus operaciones en México.

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Una cifra significativa se deriva del monto de Inversión Extranjera Directa (IED) captada por el país en los últimos años. En 2021 alcanzó un monto de 31.600 millones de dólares. Según cifras oficiales, este monto provino de reinversión de utilidades, 38,6%; para nuevas inversiones, 43,7%; y por cuentas entre empresas, el 17,7%. Por sector: la manufactura representó el 39,7%; minería, 15,2%; servicios financieros y de seguros, 15,0%; transporte, 8,8%; comercio, 8,5% y servicios de alojamiento temporal, 5,2%. Los demás sectores captaron el 7,6%. Por país de origen: Estados Unidos, 47,5%; España, 13,7%; Canadá 6,5%; Reino Unido, 5,7%; Alemania, 5,2%; y Japón el 5,0%, otros países aportaron el 16,4% restante. En otras palabras, aunque queda mucho por hacer para mejorar la confianza en la economía mexicana, lo cierto es que las grandes empresas internacionales siguen considerando a México un destino atractivo.

Un dato clave para explicar lo anterior es el Costo Logístico. El gasto logístico CIF* en dólares de las importaciones realizadas por Estados Unidos por país aumentó en un promedio mundial de 49,3% entre febrero de 2020 e igual mes de este año. Sin embargo, en México este mismo indicador para este mismo periodo tuvo una contracción de 3.3%. Es la ubicación estratégica de México, sumada a su mano de obra calificada, lo que favorece la atracción de IED. Recientemente, la Secretaría de Economía lo puso en términos más simples: Un camión de entrada de México a Memphis cuesta $3,100 con un tiempo máximo de cuatro días, mientras que desde China cuesta $6,453 y demora 31 días.

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Por supuesto, la competitividad de las empresas no puede basarse en un solo factor, ya sea mano de obra barata o bajos costes logísticos, sino en una combinación de factores que garanticen la eficiencia, entre ellos el acceso a asesoramiento y soluciones de financiación ágiles. especialista son esenciales.

Lo cierto es que todos los días aparecen noticias en los medios de comunicación sobre empresas que han decidido establecer sus operaciones en México, tanto en ciudades fronterizas con Estados Unidos como en Occidente, Bajío, Centro e incluso en la Península de Yucatán. Son empresas que requieren desde naves industriales hasta suministros y servicios. Quienes satisfagan esta demanda de largo plazo, derivada de estar ubicados en uno de los mercados más grandes del mundo y con una ubicación global estratégica, sin duda podrán transformar los riesgos en oportunidades.

*CIF: El valor de la mercancía en el primer puerto de Estados Unidos, incluyendo cargos de flete, THC (cargos terminales), GRI (aumento general), VGM (verificación de peso bruto), BAF (factor de ajuste por combustible) y CAF (factor de ajuste de cambio), pólizas de seguros, sellos, emisión de BL, excluyendo impuestos y aranceles a pagar en el país de destino.

*El autor es director ejecutivo de Grupo Financiero Base.