Las exportaciones de vino español a Estados Unidos se recuperaron en 2021 tras el fin de los aranceles, pero el mercado ve un margen de crecimiento aún mayor en ese país por su transparencia burocrática, su proximidad cultural y la fidelidad de sus clientes, entre otras razones. .

Diferentes fuentes del sector dijeron a EFE que ven una oportunidad, sobre todo para las bodegas más pequeñas, y consideran que España podría pasar de 1.000 millones de euros en exportaciones de vino a Estados Unidos en cinco años.

Para el director general de la Federación Española del Vino (FEV), José Luis Benítez, el mercado estadounidense es «potencialmente el más importante» para los bodegueros españoles en estos momentos.

“Estados Unidos es un mercado en el que podemos crecer mucho, sobre todo en valor, vendiendo más caro y llegando a más lugares. Es un mercado con mucho potencial, súper interesante y donde todavía nos queda camino por recorrer”, dice Benítez.

En números, según datos del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), Estados Unidos fue en 2021 el segundo comprador de vino embotellado español en cuanto a valor, con una facturación de 231,8 millones de euros, lo que supuso en un 12,9% más que el año anterior.

Por su parte, el crecimiento en volumen de los envíos a Estados Unidos fue del 6,6%, hasta los 46,1 millones de litros, lo que situó al país como el quinto destino de los vinos españoles en 2021.

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UN MERCADO SEGURO MÁS ALLÁ DE LO QUE PASÓ CON LAS TARIFAS

Para el director general de la OEMV, Rafael del Rey, la recuperación de las ventas a Estados Unidos está siendo «extraordinaria» y viene acompañada de las mejoras que, en general, experimentaron las exportaciones españolas el año pasado.

Pero en el caso de Estados Unidos, este aumento se vio impulsado no solo porque la pandemia comenzó a ceder, sino también por el fin de los aranceles que este país había impuesto en 2019 a la importación de algunos productos europeos, entre ellos el vino español, y que finalizó en junio de 2021.

Los aranceles tuvieron su origen en la guerra comercial entre Airbus y Boeing, pero más allá de eso, Estados Unidos se presenta como un mercado que “ofrece seguridad jurídica”, dice Benítez.

Para Álvaro Giménez, director general de la consultora especializada en internacionalización Gimenez & Sigwald Wine Associates, Estados Unidos es una “alternativa segura y duradera a la volatilidad de los mercados asiático y sudamericano” y más en un contexto geopolítico alterado por la guerra en Ucrania, apunta a Efe.

Giménez también destaca que en Estados Unidos hay transparencia burocrática, regulación sólida de acuerdos comerciales firmes, confiabilidad y estabilidad del entorno legal, comercial y aduanero, y también valoró que hay cultura del vino dado que es un país productor.

FUTURO PROMETEDOR

Según Giménez, el vino español ahora solo representa entre el 6 y el 7% de la cuota de mercado en Estados Unidos, mientras que países como Francia o Italia triplican la presencia española.

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Esto ofrece una ruta que en cinco años puede llevar a España a superar los 1.000 millones de euros en exportaciones de vino a Estados Unidos y duplicar su cuota de mercado, según los datos ofrecidos por su consultora.

“Estamos en total desventaja con Francia e Italia, pero España tiene una ventaja y es que ahora mismo el mercado está entendiendo que la mejor realidad calidad/precio es la del vino español. La tendencia es que los catálogos tengan cada vez más Vino español”, destaca Giménez.

En su opinión, este es un mercado ideal, sobre todo, para que las pequeñas y medianas bodegas españolas puedan vender vino como producto «boutique» y «exclusivo», pero asegura que para que esto sea posible, estas empresas ingresar a ese mercado con misiones comerciales directas, entre otros instrumentos.

“En España producimos grandes vinos que tienen buenas oportunidades en el mercado estadounidense, pero es fundamental saber llegar con una estrategia sólida, con objetivos y públicos bien definidos”, argumenta.

“Estábamos en la Costa Este y representados por las grandes marcas y lo que ha pasado es que ahora cualquier bodega familiar puede vender y no solo en Nueva York”, añade.