Opinión

Unidos para la consulta de revocación

Quizás también hayas notado que el grupo de ciudadanos que creen que México va por el camino equivocado con López Obrador se está dividiendo en dos. Ambas corrientes comparten el objetivo de sacar del poder a López Obrador y Morena, pero difieren en cuándo y cómo.

El primer grupo, y el más numeroso a día de hoy, considera que deberíamos abstenernos de participar en el referéndum de revocación del mandato: “Nadie vota, Nadie revoca y Que se vayan cuando tienen que hacerlo” o “Terminas y te vas”. , son frases que inundan las redes sociales y son respaldadas por muchos de los principales intelectuales y columnistas del país; y tienen razón. El gobierno de López Obrador ha pervertido el sentido constitucional de la consulta, y de ser un derecho ciudadano (en el que el gobierno y los partidos políticos tienen prohibido participar) la ha transformado en una gigantesca e ilegal campaña de propaganda personalizada de López Obrador. Pero, ¿por qué un presidente electo por seis años y sin posibilidad de reelección quiere una campaña de propaganda? En circunstancias normales, en absoluto. El problema es que con López Obrador nada son circunstancias normales. Es un hecho que ya en el poder, en lugar de trabajar, ha dedicado sus esfuerzos a mantener una constante campaña propagandística para promover su imagen, y utiliza la patraña de la “ratificación” para mantenerse al día y ocultar el desmantelamiento de las instituciones de México. Si le importa tanto seguir vigente es porque no tiene intención de dejar el poder y es muy probable que pretenda modificar la constitución para ser reelegido. Así, el ejercicio de la «ratificación» cumple dos propósitos: (i) hacer campaña y seguir promocionándose (aunque sea infringiendo la ley y repartiendo víveres), y (ii) medir su maquinaria para llevar y coaccionar el voto . Es un ejercicio que le dará información precisa sobre los ajustes que debe hacer en los programas de asistencia y en toda su maquinaria electoral que hoy, como en tiempos del PRI, está incrustada en la administración pública, ya sea federal, estatal o municipal. Ante este escenario, no participar en la consulta parece ser lo más racional. Deja que se quede solo y entonces también sabremos cuál es su verdadero tamaño.

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El segundo grupo, menos numeroso pero con argumentos válidos, cree que es ahora o nunca; que una participación masiva de quienes han perdido la confianza en el presidente podría obligarlo a dejar el cargo o al menos enviar el mensaje de que la mayoría de los ciudadanos están dispuestos a defender la democracia y ponerle fin. Es cierto que cuando pierde, López Obrador dice que hay fraude y solo reconoce lo que le favorece o le conviene, y nada indica que en ese caso se apegará a la ley. Simplemente intensificaría sus ataques al INE e incluso podría utilizar sus grupos de choque para provocar el caos y la violencia. El personaje que nació quemando pozos de petróleo sigue ahí, agazapado bajo una piel de borrego. El riesgo es obvio, pero si existe la más mínima posibilidad de revocar su mandato, tal vez deberíamos aprovecharlo y todos los factores de poder real deberían quitarse la máscara: estén o no con la democracia. Aquí la pregunta que debemos hacernos es si existe una posibilidad tan remota. No me parece. Ni los partidos de oposición ni los intelectuales y columnistas con más seguidores en las redes sociales están impulsando esta opción, por lo que reunir más de 20 millones de votos para que la revocatoria sea efectiva me parece casi imposible.

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Ambos grupos intentan defender al INE. No hay discusión sobre eso. El tema es que López Obrador lanzará todo su poder contra el INE sin importar el resultado de la consulta. Lo que debemos decidir es cuál de las dos opciones debilita aún más la pretensión de López Obrador de perpetuarse en el poder. No tengo la respuesta, pero de lo que estoy seguro es que los mexicanos que no estamos de acuerdo con López Obrador debemos unirnos y actuar como un solo grupo, apoyando la posición que, con base en la opinión informada, tiene más partidarios el 10 de abril. 2022. No perdamos de vista que el objetivo es compartido.

@gsoriag