Opinión

Ley Apagón, otro legado de la 4T

La mala gestión de la política energética por parte de este gobierno de cuarto nivel ya no es sorprendente. Esta semana surgió un golpe maestro para acabar con las energías limpias y renovables, a través de la denominada Ley de Apagón. Claramente, esto muestra que su intención es una especie de expropiación de la generación de energía por parte de particulares, la monopolización del sistema eléctrico y el evidente aumento en los costos del servicio para todos los mexicanos.

¿De qué trata esta iniciativa? Puedo señalar 3 elementos principales: 1) cancela los contratos de generación de energía a productores privados, lo cual es totalmente ilegal e inconstitucional; 2) desaparecen los organismos reguladores como la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos, afectando también el mercado de combustibles; y 3) el control total del mercado eléctrico vuelve a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como monopolio, esto significa que las reglas del juego desaparecen y todas las decisiones pasan a ser discrecionales dependiendo exclusivamente de Manuel Bartlett.

En definitiva, la Ley Blackout busca devolver a México a los años sesenta, cuando la competencia y el libre mercado eran temas irrelevantes y lejanos. Además, un monopolio en el sistema eléctrico significa no cumplir con los objetivos de transición energética a los que se ha comprometido el país y, obviamente, servicios más costosos e ineficientes para los usuarios.

Un control total del mercado eléctrico por parte de CFE significa que ahora, por ley, tendrás que pagar por la energía que genera esta empresa; que, según los expertos, es hasta un 250% más caro que el que generan los productores privados. Esto nos afecta a todos por igual, incluso a los que utilizan placas solares en sus hogares, porque, si bien los que producen pequeñas cantidades no tienen la necesidad de obtener permisos para generar energía, la normativa propuesta obligaría a todos los usuarios a vender la energía. la energía que generan a CFE para que pueda ser devuelta con cargos adicionales incluidos, como costos fijos de sus costosos generadores de carbón.

Además, cabe señalar que, una vez más, se están alejando de los compromisos asumidos por México para asegurar la transición energética, y no solo eso, dejan la responsabilidad de utilizar más energías limpias en manos de CFE, una de las más importantes. las empresas generadoras de energía más contaminantes. del mundo. La eliminación de los Certificados de Energía Limpia y la desaparición de los organismos reguladores atentan contra nuestro derecho a un medio ambiente sano establecido en la Carta Magna y, peor aún, ponen en peligro el bienestar futuro de nuestras niñas y niños.

Como economista y de Tabasco, esta reforma es doblemente preocupante. No solo porque su aprobación implicaría un deterioro aún mayor en la atracción de inversiones y promoción de la competitividad del país en el proceso de recuperación económica luego de la pandemia, sino porque Tabasco, mucho más que otros estados, vive actualmente una crisis eléctrica. , donde los recibos y los locos apagones están constantemente a la orden del día.

Insisto, el objetivo de la ansiada «soberanía energética» debe ser muy simple, tener energía lo más accesible, suficiente, limpia y barata posible, algo que el cuarto trimestre no ha logrado entender. Energía más cara y contaminante, ese será su legado y el lastre de cada mexicano.

@PerezSoraya

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