Economía

López Obrador presenta una reforma eléctrica para concentrar el poder en la CFE

El director de la CFE, Manuel Bartlett, junto al presidente López Obrador, durante una rueda de prensa en el Palacio Nacional.
El director de la CFE, Manuel Bartlett, junto al presidente López Obrador, durante una rueda de prensa en el Palacio Nacional.Cuartoscuro / CUARTOSCURO
 

La reforma constitucional prometida por el presidente Andrés Manuel López Obrador para fortalecer la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ya está en el papel. El gobierno mexicano presentó este jueves la iniciativa a la Cámara de Diputados, reveló este viernes el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, flanqueado por el mandatario. La reforma prevé eliminar la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y transferir sus competencias a la CFE, además de reducir las posibilidades del sector privado para obtener energía de forma independiente. Además, al Estado se le otorga la explotación de litio, un mineral que el Ejecutivo considera un «área estratégica».

La iniciativa, que modifica tres artículos constitucionales y nueve transitorios, «busca rescatar y fortalecer a la CFE, garantizar (…) la seguridad energética del país, y hacer posible tener electricidad a un mejor costo para todos los mexicanos», en las palabras de López. Las filiales en las que se dividió la CFE desaparecen y los porcentajes de producción eléctrica del sector público y privado se fijan en el texto legal máximo: la paraestatal generará «al menos» el 54% y las empresas se tendrán que conformar con el resto.

Este «fortalecimiento» también se traduce en la ruptura de parte del engranaje suscitado por la reforma energética del expresidente Enrique Peña Nieto, que abrió el sector a la iniciativa privada y que el actual mandatario considera demasiado favorable a las empresas. La CFE concentrará, según la propuesta, las atribuciones del Centro Nacional de Control Energético (Cenace), operador del sistema que ahora está integrado a la estructura de la paraestatal, y las de la CRE y la CNH. La iniciativa elimina a estos dos organismos que estaban a cargo de regular la producción de electricidad e hidrocarburos y que otorgaron permisos para actividades privadas en el sector.

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El presidente ha expresado reiteradamente su frustración con los organismos autónomos, que considera un obstáculo para el desarrollo de su política energética nacionalista, ya que goza de independencia técnica. “Habían sido creados para limitar las funciones de la CFE y beneficiar a los productores privados”, dijo este viernes Adán Augusto López. Gracias a los nuevos nombramientos en su consejo, la CRE se había alineado cada vez más con los deseos del Ejecutivo, pero éste ha optado, en cualquier caso, por su eliminación.

También cae otro de los blancos favoritos del presidente: la figura de la autosuficiencia. Este mecanismo se remonta a la década de 1990 y permitió a las empresas obtener electricidad de plantas privadas, generalmente más baratas y más limpias que las plantas de CFE. Es utilizado por gran parte del sector privado, incluida la cadena de tiendas Oxxo y Grupo Bimbo. Para impulsar el crecimiento de las renovables a través de este mecanismo, los gobiernos anteriores ofrecieron descuentos en el pago por la transmisión de esa energía, elemento que ha criticado el Ejecutivo al considerar que debilita las arcas de la eléctrica paraestatal. «Quienes se beneficiaron de este esquema (…) tendrán que comprar energía a la CFE», dijo López.

Finalmente, la iniciativa aclara las intenciones del Gobierno sobre un tema clave: la participación del Estado en la explotación del litio. México tiene, según los expertos, el depósito de litio en roca más grande del mundo, utilizado en la producción de baterías de teléfonos celulares, computadoras y autos eléctricos. La reforma otorga al Estado el control sobre la exploración y explotación de este mineral, aunque respetará las concesiones ya vigentes «siempre y cuando demuestren (…) que han iniciado el proceso de exploración», en palabras del Secretario. del Interior.

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Con la reforma presentada, el Gobierno se enfrenta a un complejo panorama parlamentario. Para que tenga éxito se necesitan dos tercios del Senado y la Cámara de Diputados. Morena y sus aliados no cuentan con esa mayoría cualificada en ninguna de las dos cámaras -las elecciones del 6 de junio redujeron su presencia en Diputados- y la oposición ya anunció que votará en contra de cualquier iniciativa que busque revertir lo esencial de la energía de Peña Nieto. reforma.

A pesar de los obstáculos, el presidente López Obrador ha decidido correr el riesgo. Su Administración ha intentado socavar la liberalización del sector energético, mediante actos administrativos, primero, y modificaciones en la ley, después. Sin embargo, todos estos intentos se han visto paralizados por la presentación de cientos de recursos ante los tribunales por parte de empresas que dicen verse afectadas y organizaciones ambientalistas que temen un retroceso en la lucha contra el cambio climático. Paralelamente, la oposición ha apelado estas iniciativas ante el Tribunal Supremo, argumentando que contradicen la Constitución. Si López Obrador logra reformar la Carta Magna, la batalla legal sería tocada a muerte.

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