Opinión

Disidencia audaz en tiempos arduos

El cansancio, no solo del electorado, sino de la ciudadanía en general, es evidente por el poco interés que se genera hacia la vida partidista en nuestro país. Vivimos una verdadera crisis de representatividad que se refleja en grados históricos de rechazo por la falta de confianza en el desempeño de un partido político específico, y de la actividad política en general. Allí, postrados sobre los últimos pasos de la confianza pública, no es raro que sus militantes busquen fórmulas de legitimación y posicionamiento, en un escenario que se acerca a una tarea insuperable. Pero, además, cuando las posiciones dictadas por los líderes de los partidos políticos son consistentemente contrarias a las adoptadas personalmente por ciertos legisladores, existe la oportunidad perfecta para desprenderse de la rectoría de los institutos políticos, y ondear la bandera del acto independiente. de acuerdo con él. mandato ciudadano.

Esto ocurre en tiempo presente en la tradicionalmente llamada cámara alta. Allí, la rebelión de cinco senadores para formar una facción independiente, resalta la fragilidad de la disciplina partidaria y, además, marca un antecedente arriesgado para los institutos políticos y las coordinaciones legislativas, dada la crítica y polarización de los temas a discutir. en fechas futuras.

Pero más allá de la apreciación política del hecho, está el marco legal que, cabe mencionar, no está diseñado para acomodar lo que pide el emergente grupo parlamentario plural e independiente. En primer lugar, no es posible la formación de grupos legislativos con orígenes políticos diversos. Esto se regula en el tercer capítulo de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos cuando se trata de fracciones parlamentarias. En el artículo 72, dicho mandato establece claramente que: «Sólo los senadores de la misma afiliación partidaria pueden formar parte de un grupo parlamentario …». Además, el calendario para la constitución de un grupo parlamentario también se detalla en el posterior artículo 73 de la misma orden al establecer: “Los grupos parlamentarios deberán entregar los documentos a que se refiere el artículo anterior, a más tardar el 28 de agosto del año de la elección. El Presidente del Consejo de Administración formulará, en su caso, la declaración de constitución de cada grupo parlamentario en la primera sesión ordinaria del Pleno … «

Y reforzando los argumentos anteriores, el reglamento del Senado establece que no se pueden formar grupos parlamentarios después de la declaración realizada en la primera sesión ordinaria del Senado. Dar los privilegios presupuestarios y representativos a los solicitantes constituiría una contravención legal, una de esas a las que no deberíamos acostumbrarnos.

Sin embargo, creo que es un buen momento para explorar nuevos caminos en nuestra democracia y el estado de derecho, donde los partidos políticos puedan ser reevaluados, siempre y cuando abandonen las prácticas perniciosas que hoy los mantienen en permanente divorcio con la confianza de la ciudadanía. Mexicanos.

Gorjeo: @gdeloya

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