Opinión

El cochinito del Fonsabi que la 4T busca eliminar

Desde que comenzó el actual gobierno, dejó muy claro su desgana para cubrir el tercer nivel de atención y enfermedades de alto costo.

Desde la reforma de la Ley General de Salud en 2019 que desapareció el Seguro Popular para dar vida a Insabi -que no ha podido andar bien ni ser funcional-, los caminos bajo los cuales se debe la certeza jurídica para atender a los pacientes con dichas enfermedades. A éstos se les llama correctamente gastos catastróficos porque, si no son cubiertos por el Estado, para las familias representan verdaderas catástrofes que conducen a una movilidad social descendente, es decir, al empobrecimiento.

El actual gobierno prometió en un principio aumentar la cobertura de 66 a 99 enfermedades, es decir, sumar 33, pero no explicó cómo y la única forma de lograrlo hoy propone eliminarlo.

Lo que era el Fondo de Protección de Gastos Catastróficos tenía reglas claramente establecidas donde las instituciones médicas acreditadas recibían recursos para tratar estas enfermedades. Y de él dependían no solo los institutos nacionales de salud y los hospitales de alta especialidad, y con ello una parte importante de la atención a la población no elegible en los estados de la República, segmento que se ha incrementado en número debido a la crisis económica.

El esquema anterior no era perfecto y necesitaba mejorarse. Durante años dejó pendiente incorporar importantes enfermedades como diversos tipos de cáncer y enfermedades raras.

El problema es que eliminaron este esquema de una sola vez sin definir una alternativa. Porque el que se quedó en su lugar, el Fondo de Salud para el Bienestar (Fonsabi), se quedó sin reglas y ahora quieren desaparecer de facto.

El diputado Éctor Ramírez Barba -quien está en la lista corta para presidir la Comisión de Salud en la Cámara- recuerda cómo al inicio de la pandemia se insistió al Ejecutivo en que tratara al COVID-19 como una enfermedad de gasto catastrófico, pero él se negó. Al final, de hecho, estos recursos se han destinado a pagar los costes de la pandemia -tal es el caso de las vacunas anticovidas- en un ejercicio poco transparente.

El legislador panista prepara una iniciativa para modificar 2 artículos de la Ley General de Salud con el fin de fijar las reglas del Fonsabi y evitar que se vacíe. Ahora en la nueva Ley de Renta para el 2022 se propone disponer de los últimos 66.474,9 millones de pesos que guarda Fonsabi, sin precisar por qué; se entiende que sería para gastos ordinarios del gobierno federal.

Y es que, como dice el diputado, el Fonsabi la 4T la ha visto más bien como una alcancía que cada año se ha retirado para ejercitarla como si se tratara de un aumento del gasto en el sector salud. En 2020 retiraron 40.000 millones de pesos de Fonsabi que el mandatario anunció que serían para su plan de salud divididos en 8 regiones que al final no precisaron y no informaron cómo se ejercían. En 2021 se succionaron otros 33.000 millones, que al final se destinaron a la compra de vacunas pandémicas. Ambos montos se agregaron al presupuesto de salud como si se tratara de un aumento cuando en realidad eran recursos ahorrados para garantizar la cobertura de los afiliados en el futuro, lo que permitió mayores eficiencias financieras que también se perdieron.

Lo más grave es que todo esto va en contra de la población con menos recursos, que es la que tiene menos probabilidades de pagar por enfermedades de alto costo. La falta de una estrategia para cubrir gastos catastróficos es otro elemento perverso que se suma como factor de empobrecimiento de la población mexicana.

La OPS selecciona a Brasil y Argentina para producir vacunas de ARNm

Desde abril de 2021, la OMS invitó a fabricantes e instituciones de investigación públicas y privadas a promover centros de transferencia de tecnología para vacunas de ARN mensajero contra COVID-19 en economías emergentes. La iniciativa fue apoyada por socios globales como Medicines Patent Pool. Respondieron una treintena de empresas e instituciones científicas latinoamericanas. Y en agosto hubo una segunda convocatoria de OPS a los fabricantes interesados ​​en formar parte de un consorcio regional para suministrar reactivos y otros insumos para producir vacunas de ARNm.

Ayer la OPS anunció a los ganadores: el Instituto de Tecnología Inmunobiológica de la Fundación Oswaldo Cruz (Bio-Manguinhos / FIOCRUZ) en Brasil y la empresa biofarmacéutica Sinergium Biotech en Argentina. México no pintó. La pregunta es si no hubo instituciones mexicanas interesadas o no fueron seleccionadas.

Lo que se evidenció es que OPS y CEPAL no se hablan y van en líneas paralelas, sino cada uno de su lado cuando deben hacer sinergias porque el objetivo es el mismo: acelerar la vacunación en América Latina y acabar con la pandemia.

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encontrar especialistas en salud y programar citas, hoy se ha convertido en un ecosistema con un abanico de soluciones para ayudar a más de 190.000 profesionales de la salud, 1.500 clínicas y 90 laboratorios en los procesos de digitalización. Los polacos del Grupo DocPlanner, que adquirieron Doctoralia en 2016, deben haber mimado bien a Ricardo Moguel, su joven capitán para México, Colombia y Argentina, que ha tomado el timón aquí con gran rentabilidad.

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