Opinión

Otra ley contra los mexicanos

Todo para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), aunque hoy no pueda, aunque esté rebasada, aunque esté mal administrada y sea una fuente de corrupción como suelen ser las empresas que controla el gobierno, sobre todo este gobierno.

En un país en el que urge garantizar la electricidad a precios bajos y competitivos que beneficien a millones de familias y empresas, en un país que debería priorizar el cuidado al medio ambiente y fomentar el uso de energías limpias, está ocurriendo exactamente lo contrario porque el odio está “apagando” todo lo que encuentra a su paso.

No obstante, la manipulación no tiene límite pues el discurso oficial miente descaradamente afirmando que todo esto busca darle “energía más barata al pueblo”. ¿A cuál? ¿Al que han dejado sin trabajo, sin medicamentos, sin apoyo, sin seguridad, totalmente a la deriva? ¿El pueblo cuya pobreza se multiplica exponencialmente en esta administración? Nada de lo que dicen es creíble.

La aprobación en lo general del dictamen que modifica la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) en la Cámara de Diputados, enciende todos los focos rojos. El dictamen modifica el orden de prioridad para el despacho de las centrales eléctricas y le da prioridad a CFE sobre las empresas privadas

No se busca más eficiencia, ni mejores precios, ni ofrecer mejores opciones a los mexicanos. Se trata de controlar todo para seguir manipulando y saqueando aunque el precio a pagar sea privilegiar la energía producida por CFE que es la más cara y la más sucia. Un atentado contra millones de familias, la salud y las energías limpias. Una apuesta clara por los “apagones”.

Además del daño evidente para los mexicanos y la economía, esta reforma violenta los compromisos internacionales de México como el TMEC así como la cancelción del cumplimiento de siete compromisos de Desarrollo Sostenible de la ONU que piden garantizar el acceso a energía asequible, segura y moderna. Además, condena a los mexicanos a consumir combustóleo y a seguir respirando partículas contaminantes. Por supuesto, limita la posibilidad para que las empresas privadas puedan ofrecer mejores alternativas y más baratas.

No hay un solo argumento válido que justifique esta aberración. Sólo la repetición “ad nauseam” de que están deteniendo el “saqueo salvaje” y “acabando con la corrupción”, cuando es la mentira más grande. Todo, absolutamente todo lo que hacen, ha generado pérdidas multimillonarias, ha encarecido servicios y ha multiplicado la pobreza y la corrupción.

Ver a un Congreso dispuesto a aprobar leyes en contra de los mexicanos para complacer el capricho un solo hombre es una llamada más de atención para despertar y salir a votar masivamente el 6 de junio. La prioridad es quitarles poder en el Congreso para restar peso y fuerza a los partidos que se empeñan en destruir a México. Cada día nos lastiman y afectan más pero aún estamos a tiempo.

*El autor es Presidente Fundador del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. (IPEA). Primer Think Tank de jóvenes mexicanos y de Un millón de jóvenes por México.

aregil@ipea.institute

Twitter: @armando_regil



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