Opinión

Desaparecer outsourcing: jaque al T-MEC, mate a México

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Las relaciones entre México y Estados Unidos se verán modificadas con la llegada a la Casa Blanca del demócrata Joe Biden, quien buscará privilegiar la compra de productos estadounidenses por parte de la Administración Federal (la política Made in America), revitalizar la industria, ofrecer más apoyos económicos ante la pandemia y fortalecer los derechos laborales.

Asimismo, Biden tiene la intención de hacer crecer la región de América del Norte de cara al ascenso económico de China y a la reconfiguración de los mercados y de las cadenas productivas ocasionada por el coronavirus. En este orden de ideas, para Estados Unidos se vuelve muy importante hacer cumplir de manera estricta los acuerdos firmados en el T-MEC.

Dada la cercanía de ambas naciones, es muy importante que nuestro país estreche sus lazos con Estados Unidos y que luche por armonizar los intereses comunes. De lo contrario, atravesaríamos problemas de toda índole, desde económicos y comerciales hasta migratorios y de seguridad nacional. No podemos darnos el lujo innecesario de promover conflictos de esta clase.

La tarea no es sencilla. El T-MEC contiene apartados que nos obligan a erradicar a la brevedad vicios de raíz de nuestra estructura económica y laboral. El mejor ejemplo de ello es la falta de democracia sindical. Se trata de un tema pendiente que encabeza la lista de prioridades de las autoridades estadounidenses y que para México supone un reto enorme.

En este contexto, resultaría suicida que las autoridades nacionales insistieran en desaparecer y criminalizar el outsourcing, una actividad que, no sólo es legal y genera empleos formales en nuestro país, sino que es utilizada con muchísima intensidad en la región de Norteamérica.

De hecho, el 92% de las empresas estadounidenses que operan en México recurren a la subcontratación como un esquema para poder conseguir de manera legal y expedita personal mexicano capacitado, lo cual permite que desarrollen sus actividades. Con la prohibición del outsourcing se afectaría muy negativamente a estas empresas, cosa que atenta contra el espíritu del T-MEC y que obra en perjuicio del nuevo proyecto que Joe Biden está intentando poner en marcha en beneficio de toda la región.

A corto plazo, puede haber conflictos legales que lleguen a las instancias internacionales fijadas en el T-MEC. Sin embargo, tal vez el peor costo a largo plazo será el desgaste político que se generará con el enfrentamiento entre México y Estados Unidos. Paradójicamente, el objetivo del acuerdo era unificar a la región, no dividirla.

Otra consecuencia de la eventual eliminación del outsourcing sería que empresas estadounidenses (y de todo el mundo) dejarían de invertir dinero en nuestro país, ya que muchas de ellas no tienen los conocimientos necesarios para operar sin la ayuda profesional de una subcontratadora. Esto también resulta trágicamente paradójico, pues uno de los objetivos del T-MEC era fomentar la inversión para que nuestro país se desarrollara

Por otra parte, existen resultados indirectos si prospera la iniciativa prohibicionista. El aumento del desempleo y del trabajo informal derivaría en un aumento de los flujos migratorios de México hacia el norte del Río Bravo. Uno de los principales fines de la colaboración entre nuestro país y el que ahora es gobernado por Biden es, precisamente, fomentar el crecimiento para contener la migración forzada, que tanto daña a ambas naciones.

Por otra parte, en caso de que la iniciativa que prohíbe la subcontratación sea aprobada sin cambios sustantivos de forma preferente por el Poder Legislativo en el primer trimestre de 2021, no habrá tiempo de que empresas nacionales y extranjeras hagan los ajustes que se requieren para seguir trabajando. Muchos presupuestos y proyectos son anuales, de tal suerte que sería imposible adecuarse a las nuevas circunstancias. Esto agravaría la crisis y los cierres de negocios que ya de por sí generó la pandemia.

Por todo lo anterior, TallentiaMX considera que diputados y senadores deben regular mas no desaparecer el outsourcing. No podemos ignorar la agenda común y los intereses conjuntos que nos unen con Estados Unidos. Menos ahora que atravesamos una crisis terrible y que Joe Biden ha demostrado querer acercarse y trabajar a favor de la relación entre México y Estados Unidos.

*Elias Micha es director general de TallentiaMX.