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El gobierno, los partidos políticos y contratistas privados son quienes desinforman a la sociedad mexicana: Universidad de Oxford

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Las “agencias gubernamentales”, los políticos y sus partidos y agentes privados financiados en buena medida por los primeros dos son quienes manipulan la opinión pública a través de redes sociales en México, de acuerdo con el estudio Industrialized Disinformation 2020. Global Inventory of Organized Social Media Manipulation (Desinformación industrializada 2020. Inventario global de manipulación organizada de redes sociales), elaborado por el Oxford Internet Institute de la Universidad de Oxford.

El análisis reveló que 81 países, entre ellos México, usan las redes sociales para difundir propaganda digital y desinformación. Los investigadores centraron su atención en la actividad de lo que llamaron “Cyber Troops” o tropas cibernéticas o digitales, que definieron como aquellos actores gubernamentales o que están adscritos a algún partido político y que son “los encargados de manipular la opinión pública en línea”.  

El estudio del instituto está basado en cuatro fuentes de información: 1) un análisis sistemático del contenido de los artículos de noticias que informan sobre la actividad de las tropas cibernéticas; 2) una revisión de la literatura especializada, archivos e informes científicos; 3) estudios de casos por país, y 4) consultas de expertos. A partir de estas fuentes, los investigadores dividieron en cinco los orígenes de la manipulación y la desinformación digital en cada país: 1) Agencias gubernamentales, 2) Políticos y Partidos Políticos, 3) Contratistas privados, 4) Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y 5) ciudadanos e influencers.

En México, los tres grupos que cuentan con tropas cibernéticas que manipulan la información difundida a través de redes sociales son el gobierno, los políticos y sus partidos políticos y contratistas privados. En Estados Unidos, Reino Unido, Polonia, Filipinas, Malasia y Libia todos los actores analizados en el estudio difundieron desinformación entre la población, mientras que en Austria, Myanmar, Sri Lanka, Suecia y Omán o es el gobierno o son los partidos políticos los que manipulan la información pública en redes sociales.

Las tropas cibernéticas que operan en México tienen una capacidad media en su actividad de manipulación y desinformación, pues la realizan de forma temporal, sin coordinación, de manera descentralizada y reciben financiamiento. 

“La capacidad media de las tropas cibernéticas supone la existencia de equipos que tienen una estructura y una estrategia mucho más coherentes, que involucran a personal a tiempo completo empleado para controlar el espacio de información. Estos equipos de capacidad media a menudo se coordinan con múltiples tipos de actores y experimentan con una amplia variedad de herramientas y estrategias para la manipulación de las redes sociales. Algunos equipos de mediana capacidad realizan operaciones de influencia en el exterior”.      

Bots y humanos 

El estudio distingue entre tres tipos de cuentas o perfiles de redes sociales que son utilizados por las fuentes de desinformación: las cuentas completamente automatizadas, popularmente conocidas como bots; las que tienen participación de un ser humano y aquellas que han sido usurpadas o hackeadas para ser utilizadas en estas campañas de manipulación. Según el análisis, en México sólo operan las primeras dos: los bots y las cuentas humanas auténticas.

Las técnicas de desinformación más utilizadas por los actores que manipulan a la población mexicana son la propaganda gubernamental; los ataques a la oposición política y la supresión de la participación mediante el trolleo y el acoso. Según el análisis, en México no se utilizan técnicas de distracción de la opinión pública ni de polarización de la población.

Los gobiernos mexicanos, los partidos políticos y los contratistas privados utilizan también otras estrategias para difundir la desinformación como la creación de sitios web especializados en producir noticias falsas; campañas políticas basadas en datos que son orientadas a ciertos sectores de la población y la amplificación de noticias falsas.

Entre las conclusiones del estudio está el que si bien las redes sociales y la tecnología de cómputo pueden mejorar el alcance y la precisión de las fuentes de desinformación y propaganda, muchos de los problemas que fundamentan este fenómeno, como la polarización, la desconfianza y el declive de la democracia, son anteriores a la intenet.         

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx