Opinión

Cuando nadie cree nada

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Tan pronto se dio a conocer la noticia del “supuesto contagio de COVID-19” del presidente, las redes sociales se inundaron de más preguntas que respuestas. Las 3 constantes: el excepticismo, la duda y la desconfianza. “Después de la primera mentira, toda la verdad se convierte en duda” leí en alguna imagen. El problema es que no ha sido nada más una mentira, son miles de mentiras repetidas sistemáticamente desde el gobierno durante décadas, pero particularmente en los últimos dos años y sobre todo desde que llegó la pandemia.

Cada día es más difícil creer lo que dicen pues sobra evidencia de todo lo que este mal gobierno ha inventado, ha falseado, ha ocultado, ha omitido y ha manipulado. Más allá de la vergüenza internacional que supone ser el país con el peor manejo de la pandemia, el dolor es profundo pues cuando la “cifra oficial” supera los 150,000 fallecidos por COVID-19, la realidad debe superar el medio millón de mexicanos que han perdido la vida a causa del virus.

Indignante que una catástrofe nacional de esta magnitud se pudo haber evitado actuando temprano y oportunamente, haciendo pruebas masivamente, dotando a todos los hospitales con el equipo necesario, rastreando los contagios, haciendo y alentando el uso de cubrebocas desde hace meses, entre tantas otras medidas. Pero prefirieron ignorar y mentir afirmando desde abril que, “la pandemia estaba domada.” Creyeron que, ignorando esta catástrofe, su impacto quizás sería menor y hoy el país está de luto completamente rebasado mientras la pandemia crece exponencialmente sin control.

En este contexto de dolor, muerte y sufrimiento, en plena crisis económica y social, con una inseguridad a la alza y previo a una contienda electoral que será determinante para México; la noticia sobre el estado de salud del presidente se ha vuelto motivo de duda, burlas, chistes y memes porque los mexicanos ya no creemos nada de lo que nos dicen los políticos.

Ante las múltiples hipótesis que surgen, el gobierno, lejos de aclarar con evidencia y explicar la realidad, alimenta las dudas y especulaciones dando pie a cualquier escenario sin importar las consecuencias. Está claro que lo último que les importa es la vida y salud de los mexicanos. Su prioridad es politizar todo incluyendo la aplicación de las vacunas para tratar de sacar provecho electoral.

¿Acaso es una estrategia para hacerse la víctima ante el fracaso contundente de su gobierno fallido?, ¿los rumores sobre la supuesta vacuna que se le había aplicado son falsos?, si lo vacunaron, ¿la vacuna que le aplicaron no sirve?, ¿mintió, robó y traicionó al pueblo? Pues supuestamente dijo que, no hacer esto evitaba contagiarse. ¿No que la pandemia estaba domada desde abril?, ¿la fuerza moral no resiste contagios? No hay preguntas de mala fe, simplemente se cuestiona lo que ellos mismos han afirmado.

Sobran preguntas, faltan respuestas. También falta estrategia, valor, liderazgo, autoridad, empatía, solidaridad. México se ha convertido en un cementerio donde hospitales, funerarias y crematorios no se dan abasto mientras desde el poder, lejos de resolver, replantear, corregir y hacer todo lo necesario por salvar vidas y detener esta catástrofe, se sigue confundiendo y manipulando con toda clase de mentiras y cortinas de humo para tratar de tapar su incapacidad, maldad y el desastre que han provocado.

Urge restaurar la confianza en un país en el que todo es motivo de sospecha. No podemos seguir así. Cuando nadie cree nada, es hora de repensarlo y replantearlo todo. Por ahora toca cuidarnos y sobrevivir, pero muy pronto habrá que rescatar al país para restaurar la decencia, la confianza y la capacidad de creer en nosotros y en la grandeza de esta tierra que debe renacer y resurgir de las cenizas.

Armando Regil Velasco es Presidente Fundador del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. (IPEA). Primer Think Tank de jóvenes mexicanos y de Un millón de jóvenes por México.

aregil@ipea.institute

Twitter: @armando_egil